lunes, 14 de enero de 2013

LA CATEDRAL DEL MAR - ILDEFONSO FALCONES

OPINIÓN:
Buscaba un libro que simplemente me entretuviera como lo habían hecho los de Stieg Larsson (sobre todo el primero y el segundo, en el tercero se le van los personajes de las manos) en su momento. La Catedral del Mar tenía muy buena pinta pero no me ha gustado y lo he abandonado a la mitad.
Lo más débil que veo en este libro son los personajes. Por un lado no me convence la manera en el que el autor utiliza los personajes de niños, ya que a veces  pone en su boca reflexiones que parecen de adultos mientras que otras parecen demasiado pueriles incluso para un niño. El personaje  Bernat tampoco lo veo trazado con profundidad, parece sumiso y de repente ejerce de líder en una revuelta, veo cambios demasiado forzados en su devenir, sin una justificación argumental contundente.
Se nota la fascinación del autor por la Barcelona de la época, tanto que la obra parece  un pretexto para mostrar/demostrar sus conocimientos y homenajear a esta ciudad. 
Como he dicho al principio  no me ha gustado pero reconozco que puede gustarle satisfacer a mucho público, incluso puede que mejore en su segunda mitad; pero, sinceramente, no me apetecía seguir leyéndola.


SINOPSIS:
Siglo XIV, Barcelona. Bajo la Corona de Aragón, la ciudad condal se encuentra en su momento de mayor prosperidad y los habitantes del humilde barrio de pescadores de la Ribera deciden construir, con el dinero de unos y esfuerzos de otros, el mayor templo mariano jamás conocido: Santa María de la Mar.
Mientras se construye el edificio, Arnau Estanyol va creciendo y descubriendo Barcelona. Aunque el verdadero protagonista de la historia es Arnau, no se conoce a éste sin su padre, Bernat Estanyol, un siervo de la tierra, aunque con gran prosperidad, que se vio obligado a dejar sus propiedades y vida, junto a su hijo casi recién nacido, a causa de los terribles abusos de un señor feudal (empezó por yacer con su mujer recién desposada, según los derechos que estos señores poseían en la época, volviéndola casi una demente desde entonces); trabajará como palafrenero, estibador, soldador y cambista mientras vive una vida extenuante siempre al amparo desu catedral. Su vida, con una historia de amor complicada, pasará de la pobreza del fugitivo a la riqueza del noble, no sin provocar la envidia de sus enemigos que trazarán una conjura para llevarla hasta la Inquisición.