domingo, 30 de noviembre de 2014

LA FIESTA DE LA INSIGNIFICANCIA - MILAN KUNDERA

OPINIÓN:
Aparentemente sencilla, esta novelita corta  (138 páginas) me ha dejado con la sensación agridulce por su contenido, ya que que detrás de sus pocos personajes y limitadas acciones, tras una aparente simplicidad, se esconde una brutal crítica a la sociedad actual (con su tendencia a mirarse el ombligo tanto literal como figuradamente), al esnobismo y la aceptación de las modas (cola en una exposición de Chagall, al que según el narrador la mitad de los de la fila no conocerán). A través de los personajes, desde mi punto de vista, el autor refleja y critica una sociedad hipócrita, envidiosa y dominada por las apariencias:  la vanidad de los humanos, nuestra ansia por sentirnos superiores a los demás. Se ha hablado del humor de esta novela, pero a mi me parece una tragicomedia que me ha dejado sabor amargo por el sarcasmo de autor, por la sensación que me ha quedado de que, en el fondo, todos podríamos ser personajes de esta obra, con nuestra insignificancia. Me ha encantado.
Recomendado para: amantes de la novela con muchas aristas.

SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:Proyectar una luz sobre los problemas más serios y a la vez no pronunciar una sola frase seria, estar fascinado por la realidad del mundo contemporáneo y a la vez evitar todo realismo, así es La fiesta de la insignificancia. Quien conozca los libros anteriores de Kundera sabe que no son en absoluto inesperadas en él las ganas de incorporar en una novela algo «no serio». En La inmortalidad, Goethe y Hemingway pasean juntos durante muchos capítulos, charlan y se lo pasan bien. Y en La lentitud, Vera, la esposa del autor, dice a su marido: «Tú me has dicho muchas veces que un día escribirías una novela en la que no habría ninguna palabra seria… Te lo advierto: ve con cuidado: tus enemigos acechan». Pero, en lugar de ir con cuidado, Kundera realiza por fin plenamente en esta novela su viejo sueño estético, que así puede verse como un sorprendente resumen de toda su obra. Menudo resumen. Menudo epílogo. Menuda risa inspirada en nuestra época, que es cómica porque ha perdido todo su sentido del humor. ¿Qué puede aún decirse? Nada. ¡Lean!

domingo, 23 de noviembre de 2014

EL ESPÍA QUE SURGIÓ DEL FRÍO - JOHN LE CARRÉ

OPINIÓN: André Jute, en su obra Cómo escribir un thriller escribió que la mejor novela de espías de todos los tiempos es El espía que surgió del frío. Hace años me quedé con ese dato y por fin me he decidido a leer la Le Carré. 
El propósito de ese tipo de novelas no es otro que entretener, y con El espía que surgió del frío me he entretenido mucho. Resulta una novela corta y rápida, y digo rápida porque, al haber más diálogo que narración, el autor da una sensación constante de dinamismo. Me han parecido buenísimos los diálogos y, sobre todo, las acotaciones a los mismos. Otro punto que me ha gustado de la novela, es cómo el narrador juega con con el lector, al que tiene tan despistado como a los personajes que no saben quién es el traidor, el doble agente o qué papel está jugando exactamente en la trama.
¿Qué no me ha gustado? Pues veo bastante débil la resolución de la novela. En un mundo despiadado, donde los espías se matan a tiros sin conciencia, un personaje sádico no puede hacer de repente un acto piadoso sin justificación argumental y más cuando ese acto puede ir en su propio perjuicio. Hay, además, algunos flecos de la trama que no quedan resueltos (¿Por qué Mundt fue aniquilando sistemáticamente a los agentes británicos?). Sin embargo, estos puntos negativos no empañan el buen sabor de boca que me ha dejado. Sin ser una obra grandiosa, cumple su función y se nota el oficio del autor.

Recomendado para: devoradores de best sellers, gente en busca de entretenimiento de cierta calidad y para  nostálgicos de la guerra fría.

SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:

sábado, 8 de noviembre de 2014

VENGANZA - BENJAMIN BLACK

OPINIÓN:
Sinceramente no me ha gustado mucho esta novela. Creo que John Bambille, cuando se transformó en Benjamin Black para escribirla no ha logrado el tono correcto que le daría un escritor puro de novela negra. Uno de los puntos flacos que le veo es el exceso de lirismo que hay a veces; descripciones sobre todo de la luz de las escenas y de los sonidos hacen que a veces se pierda la tensión de las mismas. Esto se nota especialmente cuando el autor inserta párrafos narrados entre los diálogos describiendo las posturas o movimientos de los personajes.
Benajamin Black se decidió por el uso de un narrador omnisciente que a veces se me ha hecho pesado al entrar constantemente en las cabezas de los personajes y reproducir sus pensamientos; especialmente exasperante me ha parecido el hecho de que, en estos casos, todos los personajes se formulen multitud de preguntas.
Creo que la novela tiene muchos encuentros fortuitos entre los personajes, y muchos de estos personajes, a veces reaccionan de una manera totalmente inesperada y poco consecuente con su construcción.
Creo, además, que la trama, debido a lo anteriormente expuesto, avanza a trompicones, no de manera fluida.
************** Si vas a leer la novela no sigas leyendo la reseña ***************
Finalmente, el desenlace es medianamente previsible; en parte por alguna pista que da el narrador omnisciente al entrar en la cabeza de uno de los autores y en parte porque ese mismo narrador, que entra en la cabeza de casi todos los personajes principales, no lo hace en la de los otros autores del crimen; por lo tanto, analizando la técnica narrativa y por descarte, pude anticipar quienes fueron los autores del asesinato.

SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:
Los Delahaye y los Clancy comparten una historia de alianza y ambición que pasa de padres a hijos. Y ahora, también de muerte y preguntas sin respuesta: ¿Por qué Victor Delahaye iba a necesitar a un testigo para suicidarse? 
El doctor Quirke y su amigo el inspector Hackett interrogan a los miembros de ambas familias: Mona Delahaye, la joven y embriagadora viuda; James y Jonas Delahaye, los desconcertantes hijos gemelos; Jack Clancy, el mujeriego socio, y su hijo  Davy. Sin embargo, cuando una nueva muerte —aún más sorprendente que la primera— los golpea a todos, resulta obvio que algún terrible secreto está en juego.