miércoles, 25 de noviembre de 2015

MÚSICA PARA FEOS - LORENZO SILVA

OPINIÓN:
Obra corta que se lee en dos tardes de otoño y a la que, desde mi punto de vista le falta espesura. Aunque el comienzo logró retener mi atención, ésta se fue diluyendo según avanzaba en la lectura. Uno de los problemas que le veo es que la narradora es un personaje femenino y, su modo de narrar, es más masculino que femenino; igualmente, para alguien que haya leído ya algunas cosas de Lorenzo Silva, le sonará mucho al narrador dicharachero e irónico que le recordará a su  personaje de otras obras Rubén Bevilacqua. 
El diálogo que se establece entre las canciones que proponen los dos principales personajes me parece un atajo innecesario en una obra de calidad; las cosas deben narrarse, sugerirse o describirse , que para eso es la literatura,  usar de forma tan abusiva ese recurso me parece de principiantes. Me niego a tener el libro en una mano y el móvil con Spotify en la otra.
Sobre el tema ideológico creo que el libro parte de la base de que muchísima gente tiene un gran prejuicio que realmente no creo que esté tan extendido, por lo menos en las distancias cortas. Por otro lado, a veces el autor suspende la narración y nos suelta un discurso "mitinero" sobre la sociedad de hoy, la precariedad laboral, la sobrevaloración de la economía etc. cosa en la que casi todos coincidimos pero que no se debería reflejar a modo de cuña publicitaria sino acoplarlo adecuadamente en una narración para lectores inteligentes.
Recomendado para: incondicionales de Lorenzo Silva.

SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:
Una historia de amor a contracorriente, entre una joven periodista y un militar veterano, con el telón de fondo de la guerra de Afganistán. Mónica y Ramón se conocen por azar, en un local nocturno, en el que ninguno de los dos pinta gran cosa. A veces, las historias comienzan así. Mónica y Ramón no han tenido mucha suerte en la vida, ni les quedan demasiadas esperanzas de tenerla alguna vez. Mónica es una periodista al borde de los treinta que subsiste con un subempleo que detesta. Ramón, mediados los cuarenta, se obstina en ser un misterio: no desvela a qué se dedica. Podrían no haberse vuelto a ver nunca, pero una semana después se reencuentran y la cosa ya no tiene remedio: la música que se les negaba empieza a sonar. Tiempo después, Mónica lo recuerda. En sus propias palabras:“Lo único limpio y hermoso que de veras he tenido.